Preguntas Frecuentes

Descubre cuáles son los problemas o las dudas más comunes en los pacientes y como pueden resolverse.

Preguntas Frecuentes: Información para pacientes antes de cirugías

Si usted será intervenido quirúrgicamente próximamente, tiene a continuación una lista de las cirugías más comunes para que pueda leer los riesgos y beneficios de cada procedimiento. Debe imprimir y llevar el consentimiento correspondiente a su cirugía firmado a la clínica y este debe quedar en la historia clínica. Cada clínica seguramente le hará firmar un consentimiento especial de cada institución. Consulte a la casilla de contacto de la página ante cualquier duda.

  1. Consentimiento para Adenoamigdalectomia con o sin colocación de diábolos
  2. Consentimiento para Cirugía Endonasal
  3. Consentimiento para Cirugía por Otitis Crónica
  4. Consentimiento para Microcirugía de Laringe
  5. Consentimiento para Rinoplastia o Rinoseptumplastia

Las siguientes son recomendaciones a tener en cuenta para cualquier cirugía:

Concurra previamente al Servicio de Hemoterapia para determinar el grupo y factor sanguíneo del paciente y de ser necesario proveer dadores de sangre. También es posible, si lo hace con tiempo, programar el uso de la propia sangre del paciente o de un familiar de requerirse.

En lo posible el paciente debe evitar tomar aspirina, paracetamol, ibuprofeno o cualquier antipirético, analgésico o antiinflamatorio los 10 días previos a la cirugía.

Recuerde que 8 horas antes de la cirugía debe evitar comer o tomar líquidos. Concurra siempre con todos los estudios realizados en el preoperatorio (análisis de sangre, electrocardiograma, tomografías etc). Los médicos van a necesitarlos.

El pelo debe estar limpio y corto (o recogido). El día de la cirugía es útil bañarse utilizando un jabón antiséptico (pervinox).

El paciente debe concurrir a la cirugía sin anillos aros, cadenas u otros elementos metálicos en el cuerpo.

El paciente debe tener completo el calendario de vacunación.

Informe al médico sobre alergias a medicamentos, enfermedades o antecedentes de hemorragias en el paciente o la familia.

Informe al médico si hay signos de alguna enfermedad en el momento de la cirugía (catarro, fiebre, diarrea).

Vea la institución donde se efectuará el procedimiento si el mismo ha sido aprobado o autorizado por su obra social.

"En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, el escultor y el mármol, el médico y el paciente" (Erich Fromm, ética y psicoanálisis)

Si se ha cruzado en su camino la propuesta de someterse a una intervención quirúrgica hay tres cosas que debe usted averiguar muy bien antes de decidir operarse o no:

Cual es el problema que tengo exactamente. Que consecuencias ciertas tiene este problema para mi salud. Como impacta el problema en mi calidad o perspectiva de vida.

La cirugía o procedimiento, que probabilidad tiene de resolver mi problema. Resolverá mi problema en forma completa y permanente o parcial y temporaria.

Que riesgos implica el procedimiento al que seré sometido. Que problemas pueden surgir luego del procedimiento. El procedimiento pone en riesgo mi vida? Que probabilidades hay de que muera durante el procedimiento o cuáles son las complicaciones más comunes y más graves del procedimiento.

Es muy probable que en el curso de la vida de las personas surja la necesidad o la opción de efectuar una cirugía o procedimiento quirúrgico. En el caso de que la persona sea mayor de edad y en ejercicio pleno de sus facultades mentales, la medicina moderna impone que sea esta misma persona la que decida lo que más le conviene hacer una vez informada claramente del problema, los riesgos de la progresión del problema o enfermedad sin tratamiento, los riesgos del tratamiento en sí y todas las opciones terapéuticas que existen.

Muchos pacientes dejan al médico la decisión de que o no hacer o se inquietan mucho cuando se les presenta la opción de decidir. La decisión final suele ser instintiva por la cantidad y complejidad de las variables a analizar (el instinto es sabio). Pero mejor alimentar al instinto con toda la información disponible y meditarlo durante unos días para tomar la mejor decisión posible. No es conveniente decidir una cosa tan importante como una cirugía en forma mecánica, sin pensarlo, sin estar informado, sin saber para que se va a hacer o los riesgos implícitos en la práctica.

En general esta decisión puede ser simple en algunos casos. Por ejemplo tomemos el caso de una apendicitis aguda. De no tratar esta enfermedad el paciente terminara muy probablemente muriendo de una peritonitis. El tratamiento más efectivo es la apendicetomía, o sea quitar el apéndice infectado. El riesgo que tiene el procedimiento es bajo, similar tal vez a un viaje corto en automóvil (la probabilidad de morir en un viaje corto en automóvil). Parece sencillo que optar por la cirugía es lo más lógico. Una cirugía con riesgo bajo para solucionar un problema muy probablemente fatal.

A veces la decisión no es tan simple, por ejemplo en una cirugía de amígdalas, por infecciones reiteradas o apneas del sueño. Muchas veces se efectúa sobre un niño, el cual no puede decidir por ser menor, entonces los padres tienen que decidir por él, lo que complica un tanto el asunto (uno decide por otra persona). Además el contraste entre los riesgos y beneficios del tratamiento (en este caso la amigdalectomia) no es tan claro. A continuación tenemos un ejemplo de consentimiento para informar a los pacientes antes de ser sometidos a esta cirugía (tomado de Mosovich J. Ontivero P. Beskow G. Trastornos respiratorios del sueño en niños. ORL. 4:50-54. 2011)

Problemas que causa la enfermedad. Beneficios de la cirugía.

La cirugía en más del 90% de los casos corrige el síndrome de apneas – hipopneas del sueño que se manifiesta por ronquidos intensos y dificultad para respirar todas las noches. Esto afecta la calidad del sueño impidiendo el buen descanso y generando síntomas como cansancio, somnolencia durante el día, problemas de atención, irritabilidad etc. Menos del tres por ciento de estas personas puede desarrollar problemas cardiológicos generando desde incapacidad para realizar ejercicios físicos hasta trastornos cardiacos graves que pueden requerir internación en terapia intensiva (esto último es raro).

La enfermedad puede causar un atraso del crecimiento en altura y peso. La mala oxigenación nocturna en los casos severos y si no existe tratamiento puede deteriorar en forma irreversible el coeficiente intelectual. Suelen verse problemas de hipoacusia (no escuchan bien). Las infecciones reiteradas de las amígdalas también pueden llevar a su médico a proponerle la amigdalectomía. La hipertrofia adenoidea predispone a las sinusitis y hace que los niños respiren por la boca.

No perciben bien los olores y el aire que llega a los pulmones no es filtrado, calentado y humidificado por la nariz. En nuestros días la amigdalectomia y/o adenoidectomia es una de las cirugías con anestesia general que más se realiza en niños (en EEUU). Se ha comprobado que la adenoamigdalectomia aumenta la velocidad de crecimiento pondoestatural en niños por debajo del percentil 50 o aún por arriba de este. Mejora otras variables de comportamiento como el humor, hiperactividad, agresividad, cansancio, fatiga, letargo, somnolencia diurna, problemas de atención, desempeño escolar y es habitual observar cambios en las características de la voz luego de la cirugía.

La colocación de tubos de ventilación timpánica o simplemente la adenoidectomia mejora en más del 90 % los problemas de hipoacusia conductiva por otopatia secretora.

Riesgos de la cirugía y alternativas.

La decisión de no efectuar la cirugía rara vez pone en riesgo la vida pero si muy frecuentemente afecta la calidad de vida en los aspectos antes mencionados.

Tanto la cirugía como la anestesia general tienen riesgos potencialmente fatales no todos prevenibles bajo circunstancias terapéuticas ideales. El riesgo aproximado de morir en la cirugía es de 1 en 50.000 a 1 en 150.000. Las complicaciones de la anestesia incluyen hipertermia maligna, arritmias cardíacas, lesión traumática de cuerdas vocales y bronco aspiración con la consecuente obstrucción o infección respiratoria. Las complicaciones de la cirugía incluyen hemorragia grave, obstrucción de vías aéreas, parálisis muscular prolongada, deshidratación, insuficiencia palatofaríngea, otitis, estenosis nasofaríngea, tortícolis refractaria y edema facial. Naturalmente los beneficios de la cirugía no se dan siempre en todos los pacientes. La colocación de tubos de ventilación en oídos puede asociarse con hipoacusia perceptiva o perforación timpánica crónica. En algunos casos un dispositivo C-PAP puede ser una alternativa a la cirugía.

Consentimiento informado

Si el paciente no puede decidir por su cuenta los padres, tutores o responsables deben decidir por él una vez que han sido informados del problema y las alternativas terapéuticas. De optar por la cirugía deben firmar el siguiente formulario al pie. He leído y comprendido el presente. El médico me ha explicado los riesgos y beneficios de la cirugía de manera satisfactoria y las alternativas a la misma. He comprendido también las recomendaciones postoperatorias citas en la cara opuesta de la hoja y autorizo al médico a realizar sobre mi o la persona a mi cargo la amigdalectomia, adenoidectomia y/o colocación de diábolos en ambos oídos quedando a criterio del cirujano interviniente la realización de todos los anteriores procedimientos o todos los que considere necesario para el beneficio de mi persona o la persona a mi cargo.

» Para más información sugerimos consultar los principios de bioética definidos en 1979 por T.L. Beauchamp y J.F. Childress.

» Visite también la sección de consentimientos informados de la especialidad que contiene la página.

"Seguiré usando las palabras ética y moral como el arte de vivir, que me perdone la academia…" - Fernando Savater, Ética para Amador

¿Tienes alguna otra consulta?

Consultanos sin compromiso y un especialista se encargará de resolver tu duda

contactanos