Preguntas Frecuentes

Descubre cuáles son los problemas o las dudas más comunes en los pacientes y como pueden resolverse.

Preguntas Frecuentes: Implantes cocleares

La decisión de realizar un implante coclear es compleja y debe ser encarada por un equipo multidisciplinario, en general integrado por un cirujano de oído, fonoaudiólogo y psicólogo.

En líneas generales existen dos tipos de hipoacúsicos en relación a si su sordera ocurrió antes de desarrollar el lenguaje o después. Sabemos que la audición es muy importante en el desarrollo del lenguaje y debemos primero poder escuchar para luego poder hablar.

Hipoacusicos prelinguales: Son aquellas personas sordas que nunca desarrollaron el habla (adultos comúnmente denominados sordomudos) o bebés con hipoacusia que por su corta edad no han desarrollado lenguaje (y posiblemente no lo hagan si no son tratados).

Hipoacúsicos postlinguales: Son aquellas personas que quedaron sordas luego de adquirir el lenguaje oral. Por ejemplo una persona adulta que queda sorda luego de una explosión o enfermedad. También es otro ejemplo un niño de 8 años, con desarrollo del habla normal que queda sordo por una meningitis. Se pueden beneficiar con el implante coclear todos los sordos postlinguales. También los niños prelinguales menores a 8 años. Mientras mas pequeño sea el niño y mas precozmente haya sido equipado con otoamplifonos y estimulado por una fonoaudióloga mayores van a ser los beneficios del implante. Se considera que luego de los 8 años los beneficios son limitados aunque algunas personas pueden elegir implantarse de todas formas. De cualquier manera siempre se requiere la evaluación de cada caso en particular por un equipo especializado.

Los riesgos vitales son muy raros, aunque como todo acto médico y teniendo en cuenta la necesidad de anestesia general, pueden producirse. En ocasiones puede haber dificultad o imposibilidad de colocación completa o parcial del implante por problemas técnicos o anatómicos. Puede ocurrir perdida de audición respecto a la previa a la intervención. Si existen previamente ruidos de oídos (acúfenos), estos pueden persistir e incluso aparecer después de la intervención. Igualmente ocurre con los mareos y vértigos.

Es muy poco frecuente la pérdida de movilidad del lado de la cara del oído intervenido por afectación del nervio facial. Cuando se produce suele ser pasajera aunque también puede ser definitiva. Esta afección nerviosa suele estar en relación con las actuaciones que son imprescindibles realizar sobre la mastoides. Ocasionalmente se produce pérdida del sentido del gusto en el lado de la lengua del oído operado. Este es un pequeño inconveniente que puede durar unas semanas. Otras complicaciones incluyen alteraciones en la cicatrización con afectación estética del pabellón auditivo, hemorragia, meningitis y otras complicaciones endocraneales, que aun cuando pueden existir son muy remotas.

Este tipo de complicación pone en riesgo al paciente de perder por completo la audición en el oido afectado y de sufrir meningitis a repetición. El cirujano intentara cerrar la fístula en su oído y evitar estas complicaciones. En algunos casos pueden ser necesarias múltiples intervenciones para lograr este objetivo.

En general las cirugías de oído se efectúan con anestesia general. En nuestros días la anestesia general es un procedimiento muy seguro. Si embargo existen riesgos potencialmente fatales no todos prevenibles bajo circunstancias terapéuticas ideales. Las complicaciones de la anestesia incluyen hipertermia maligna, arritmias cardíacas, lesión traumática de cuerdas vocales entre otras.

Las cirugías de oído también implican diferentes riesgos. Puede haber trastornos permanentes en la percepción del gusto (mayor al 20 por ciento) por afectación del nervio de la cuerda del tímpano. Existe la posibilidad de paresia facial permanente o parálisis facial transitoria luego de la cirugía (menor al 1%). Puede existir una crisis de vértigo intenso luego de la cirugía. Pueden requerirse curaciones postoperatorias prolongadas o nuevas intervenciones luego de la cirugía por complicaciones ocurridas en la cirugía. Pueden aparecer acúfenos luego de la cirugía. Estas cirugías no siempre mejoran los acúfenos preexistentes. Existe la posibilidad (menor al 1 por ciento) de pérdida parcial o total de audición en el oído a intervenir. De darse una perdida total el oído no podrá ser estimulado ni siquiera con un audífono.

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